La  simulaciones en realidad virtual diseñadas para tratar gran variedad de trastornos de ansiedad, como el miedo a volar, la agorafobia, el pánico a las alturas o a conducir son la manera más sencilla y eficaz de terapia para pacientes con trastornos ansiedad.

Las nuevas tecnologías se han convertido en eje central de multitud de áreas profesionales y actualmente ya es común su utilización en el campo de la psicología y la salud mental en el tratamiento de la ansiedad. El avance tecnológico de los últimos años ha posibilitado cambios en la forma en que los psicólogos llevamos a cabo los tratamientos psicológicos más comunes. Con la consolidación de la tecnología de la salud, la realidad virtual deja de ser una apuesta de futuro para convertirse en una herramienta efectiva en la intervención clínica de hoy.

Valga la redundancia, la realidad virtual es ya una realidad en la intervención clínica, siendo una herramienta cada vez más utilizada en el espacio de la consulta del psicólogo ya sea como técnica complementaria o como núcleo del tratamiento.

Así, la realidad virtual se ha probado como efectiva en el tratamiento de distintos trastornos psicológicos:

  • Trastornos de ansiedad
    • Fobias específicas: acrofobia (fobia a las alturas), aracnofobia, aerofobia (fobia a volar en avión), claustrofobia, amaxofobia (fobia a conducir), etc
      Agorafobia
    • Trastorno de ansiedad social (fobia social): miedo a hablar en público
    • Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
  • Trastornos relacionados con traumas y factores de estrés
    • Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
  • Trastornos alimentarios y de la ingestión de alimentos (tratamiento y evaluación de la distorsión de la imagen corporal): 
    • Bulímia
    • Trastorno por atracón: comida compulsiva
  • Trastornos relacionados sustancias y trastornos adictivos
    • Adicciones (ej. alcoholismo)
  • Disfunción sexual masculina
  • Trastorno de déficit de atención (TDA) en niños

Además, ofrece un recurso en la gestión de condiciones y otros aspectos psicológicos relevantes:

  • Ansiedad ante exámenes
  • Reducción estrés y relajación
  • Meditación – Mindfulness
  • Distracción en el alivio del dolor durante la realización de curas en pacientes con quemaduras y heridas crónicas (Yun Hua et al., 2015).

TERAPIAS MÁS EFECTIVAS

Los entornos virtuales permiten potenciar el proceso terapéutico, incrementando la eficacia de cada sesión. Más de 20 años de estudios controlados, han demostrado la efectividad de la Realidad Virtual para el tratamiento de trastornos de ansiedad, consiguiendo mejores resultados que con las terapias clásicas basadas en imaginación. A día de hoy, más de 500 profesionales de la salud mental ya usan esta tecnología en su consulta y que más de 1000 pacientes se han tratado ya exitosamente .

PACIENTES MÁS MOTIVADOS Y COMPROMETIDOS

Un obstáculo común para el éxito de un tratamiento suele ser la baja capacidad de imaginación o implicación por parte del paciente, que puede conllevar el abandono de la terapia. Los entornos interactivos e inmersivos permiten al paciente ser el protagonista de la terapia, ayudando a reducir las barreras de entrada, incrementando su confianza y manteniendo su compromiso.

Lo primero que les transmite ver las gafas de Realidad Virtual es motivación, curiosidad, risa, emoción… hay datos que confirman que usando esta herramienta el paciente tiene más facilidad a la hora de empezar una terapia que con la imaginación o el in vivo. El hecho de contar con el terapeuta hace que los pacientes se sientan seguros. Aunque su cerebro les haga creer por momentos que se encuentran en otro sitio, ellos saben que en la realidad están seguros y protegidos. Solo se exponen a cierta dosis de ansiedad, siempre modulada y controlada por el psicólogo. Los pacientes están motivados a la hora de ser tratados porque la mayoría quieren solventar posibles problemas que no les permitan una vida plena.

La terapia cognitivo conductual de Realidad Virtual (RV) es más realista y, por lo tanto, más eficaz que la terapia mediante imaginación (mucha gente no tiene suficiente capacidad imaginativa para tratarse). Por otro lado, la RV es más segura que la exposición in vivo (exposición real) que es poco práctica para uso recurrente. El terapeuta puede controlar los signos vitales del paciente y controlar en cada momento sus niveles de ansiedad para así tener más precisión en el tratamiento y asegurar su bienestar.

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